Esa noche, Amelia se preparó para dormir con su pequeña Lily, quien no podía descansar debido a las pesadillas que la asaltaban. A pesar de que Amelia intentó calmarla, Lily insistió en que le daba mucho miedo estar sola en su habitación.
—Está bien, princesa. Todo estará bien —emitió Amelia con dulzura, mientras la pequeña le sonreía con gratitud—. Todo estará bien.
En cuestión de segundos, la pequeña se había quedado completamente dormida. A diferencia de ella, Amelia daba vueltas en la c