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Maximilian se despertó esa mañana y se quedó sentado en la cama, pensativo. Después de haber disfrutado de un descanso placentero tras tanto tiempo, se enfrentaba de nuevo a una realidad cruda: no podía mover las piernas, lo que le imposibilitaba caminar. Se veía obligado a permanecer allí, en esa cama, hasta que Laura llegara para ayudarlo a levantarse.

—Señor Schneider, la enfermera que se encargará de atenderlo me ha informado que ha tenido un retraso y llegará en media hora. Lo siento mucho
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