Las semanas pasaron y los meses también. Maximilian se encontraba en el centro de rehabilitación, un lugar que se había convertido en su segunda casa. Cada día, se enfrentaba al dolor y a la frustración con la determinación de recuperar lo que había perdido. Esa mañana, el sol brillaba a través de las grandes ventanas del gimnasio, iluminando el espacio donde los terapeutas trabajaban con los pacientes.
—Vamos, Maximilian, tú puedes hacerlo! animó la fisioterapeuta, la Dra. Miriam, mientras él