Amelia se deslizó bajo las sábanas de su cama, buscando la comodidad que, por alguna razón, parecía eludirla esa noche. La confusión reinaba en su mente, y cada giro sobre el colchón parecía intensificar sus pensamientos. La imagen de Marcus, amable y atento, contrastaba drásticamente con la oscuridad que la envolvía cuando pensaba en los secretos ocultos tras su fachada.
Aunque había llegado a apreciarlo, la dualidad del hombre la inquietaba. ¿Cómo podía alguien ser tan cariñoso y, al mismo t