Transcurrieron algunas semanas desde que Amelia partió a Italia tras su divorcio con Maximilian. A pesar de que él intentaba seguir con su vida, a menudo se encontraba atrapado en recuerdos del pasado, pensando en ella, aunque no quisiera.
Joseph lo observaba desde su lugar en la barra, entrecerrando los ojos mientras lo miraba.
—¿Se puede saber por qué me estás mirando así? —quiso saber Maximilian, un poco curioso y lleno de desdén.
—Ay, amigo, lo que sucede es que estás demasiado afectad