Meses después...
Amelia se ocultó tras la puerta de madera de cerezo oscuro aguzó el oído tratando de escuchar un poco más, en ese momento su respiración se había entorpecido y su corazón latía con desafuero total y es que ella no quería ser descubierta pero al mismo tiempo quería descubrir que era lo que estaba ocurriendo.
—¡Non avresti dovuto mettere le tue sporche mani sui miei uomini! (No debiste poner tus sucias manos en mis hombres —gritó Marcus y a continuación se escucharon golpes y