Amelia se miró al espejo, el pánico y esa extraña familiaridad. Sabía lo que tenía que hacer. No era la primera vez que se enfrentaba a una situación similar, pero de alguna manera, se parecía a su primera vez—ahora, un poco más experta. Tendría que hacerse una prueba de embarazo. Pero esta vez, quería irse por lo seguro. Un simple test de farmacia no bastaría. Sin embargo, no había tiempo para un laboratorio. Se duchó rápidamente y se preparó para ir a la oficina. Era un día de trabajo, despué