84. No llores
Dimitry condujo a Satarah de la mano por el restaurante donde la había llevado.
Era la primera vez que él lo hacía.
Como si quisiera mostrarle a los demás que ella era su esposa y el sentimiento respecto a esto era agridulce.
Sentía un nudo en su vientre bajo la mirada instigadora de las personas que los rodeaban.
—Tranquila —susurró su esposo en su oído enviando una descarga eléctrica por todo su cuerpo.
Sus pezones se pusieron en punta solamente con su cercanía.
Su pecho contra su espalda.
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