76. La tela estorba
Valerik apagó el motor y se giró hacia ella, apoyando un codo en el volante mientras la observaba con esa mirada que la hacía estremecer.
—Bienvenida a tu reino, princesa.
Rashel vio que la casa estaba siendo custodiada por varios hombres, evidentemente Valerik les había ordenado que estuvieran allí, no quería arriesgar su seguridad otra vez y él le estaba proporcionando lo que necesitara para mantenerla tranquila.
Como si estuviera reforzando que en su nueva casa estaría tanto o más segura q