7. El mejor regalo de navidad
Vasya nunca había pasado la navidad con nadie más que no fuera su familia pero no había podido rechazar la invitación de Zinoviy, ahora entre sus brazos no se arrepentía de nada. De hecho, estaba más que feliz por haber aceptado.
Él la levantó sin salir de ella, la llevó hasta el interior pero no logró llegar muy lejos, el deseo era cada vez más fuerte e intenso.
Zinoviy la acostó sobre la alfombra gruesa frente al fuego y la puso de rodillas, ella se lo permitió temblorosa y él se colocó detrás. Le abrió los muslos y casi se corrió al ver su belleza completa.
—Sepáralas para mí, Moya lyubov' —murmuró la voz baja y ronca—. Quiero verte bien.
Vasya se movió obedientemente abriendo las piernas mientras él se acomodaba entre ellas y sin poder contenerse entró a ella despacio, centímetro a centímetro, gimiendo bajo al sentirla tan apretada y caliente después de todo. Cuando estuvo completamente dentro, se quedó quieto un momento, respirando el mismo aire que la mujer a la que había querid