53. Amar y proteger
Para los dos italianos, los minutos se hicieron eternos, mientras las enfermeras preparaban a sus esposas para dar a luz e hicieron que ellos también se prepararan.
Los dos apenas se miraron para entrar cada uno en la habitación de su mujer.
Cuando Marco entró a la habitación y vio la palidez de Polina apretó la mandíbula, su tensión se incrementó al escucharla gritar su nombre de dolor. Sin dudarlo corrió a su lado impotente de no poder hacer nada por aliviarle ese dolor.
—Estoy aquí, principes