50. No te disculpes por sentir
Polina estaba temblorosa sintiendo la mirada fija de Marco al mismo tiempo que estaba haciendo una videollamada simultánea.
Miró el número de su madre pero ya estaba demasiado cansada de rogar por amor, ni siquiera le importaba ahora si ella tenía tiempo para ella nunca lo había tenido y su rechazo dolería como siempre, ese no era el momento para dolor sino para felicidad, como le había dicho Marco, llamaría a las personas que estuvieran en su vida y que sabía que para ellos era importante.
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