49. Mi apellido junto a tu nombre
Nunca en su vida desde que llegó a la mafia se había sentido nervioso por hacer algo. Pero esto era diferente a todo lo que había hecho antes.
Marco no improvisaba, jamás lo había hecho, lo que iba a pasar a continuación lo había planeado desde antes de que se atrevieran a secuestrar a Polina. Había esperado pacientemente, si es que podía decirle así, a que la herida de las piernas estuviera completamente sana y que la doctora le dijera que su hija estaba sana para finalmente poner en marcha el