47. ¡Es una trampa!
El bosque estaba en silencio.
Demasiado silencio.
Valerik lo notó primero.
Un cosquilleo en la nuca, un presentimiento que le heló la sangre. Estaban siguiendo una pista importante, un supuesto intermediario del intento de secuestro de Rashel semanas atrás. Dimitry caminaba a su lado, con el rostro tenso y los ojos atentos. Ambos iban acompañados por algunos de sus mejores hombres. Pero Valerik no dejaba de sentir que algo no encajaba.
Un viento frío los golpeó en la cara, trayendo consigo el