47. Antojo de embarazada
—¿Entraste en el sótano? —preguntó Damiano con asombro.
Esta vez de su parte no habían comentarios sarcásticos o chistes entre los dos, la seriedad de Polina solo marcaba lo mucho que le había afectado aquella situación.
Damiano tampoco dijo nada más, pues la mirada que le envió Marco fue suficiente para callarlo, no solo a él, sino a todos los hombres reunidos en la sala, entonces él sostuvo su antebrazo haciendo que se girará hasta él.
—Polina —Le habló con voz suave al ver las lágrimas conten