37. En el instante en que te vi
Más tarde mientras estaba tratando de pensar en su siguiente paso, escuchó que golpeaban la puerta.
—Señora, el señor Ivanov nos envió para prepararla —anunció una doncella con voz respetuosa al otro lado de la puerta.
Por suerte no eran ninguna de las dos que anteriormente había escuchado hablando de Zinoviy.
Vasya no tuvo más remedio que dejarlas entrar, las mujeres la ayudaron a preparan en silencio, después de que ella se vistiera con un vestido negro largo, de escote profundo en la espalda