31. Imagínalo
Vasya había salido de la mansión con la mandíbula tan apretada que le dolía. El aire fresco del exterior debería haberle sentado bien pero no lo hizo.
Detrás de ella caminaban seis hombres de Zane, altos, silenciosos, armados, con trajes oscuros luciendo tan aterradores.
Dos iban delante, dos a los lados y dos detrás de ellos.
—Esto es ridículo —siseó ella ajustándose el abrigo negro que llevaba—. No necesito un ejército para dar un paseo por el parque.
Zane a su lado en la silla de ruedas, s