32. Intercambio
Vasya apretó los labios.
Se levantó del banco con un movimiento brusco, fingiendo que el ruido alegre del circo que acababa de instalarse en la otra punta del parque había llamado su atención.
—Quiero ver el circo —dijo sin mirar a Zane.
Zane arqueó una ceja pero no la detuvo.
Solo hizo un gesto con la mano y cuatro de los seis guardaespaldas se movieron detrás de ella.
Vasya caminó hacia el bullicio, su cuerpo se movía con esa elegancia natural que siempre había tenido pero por dentro estaba a