28. A casa
El tiempo había sido especialmente breve.
Después de una cacería que hizo para Dimitry, Valerik no tardó en ir a la casa de los Romanov, no porque tenía que informar a Dimitry, sino porque estaba desesperado por verla.
Después de la noche pasada, apenas había podido dormir bien.
En todo lo que podía pensar, era en Rashel gimiendo de placer, durmiendo con él abrazada, siendo suya. Y estaba dispuesto a todo por conseguirla.
Solamente después de salir de la misión la había llamado, aún podía escuch