29. Para él solo
Ella solo había estado una vez allí cuando Dimitry la había llevado para buscar unos papeles pero ella no había entrado a la casa, se había quedado en el auto aunque se moría por entrar y ver cómo era su espacio.
Esa era la casa de Valerik.
Su corazón retumbó rapidísimo al recordar lo que él le había dicho recientemente.
“—Claro que te llevaré a casa, donde jodidamente perteneces para que lo entiendas de una vez por todas, me cansé de los malditos juegos.”
No lo había escuchado bajar del auto de