223. La sangre llama
—¿Dónde estás nuestros bebés? —le preguntó ella aturdida cuando sus labios se separaron—. Ellos están bien…
Al ver su preocupación, él enseguida decidió calmarla.
—Nuestros terremotos están bien, están sanos, los traerán enseguida con nosotros.
Cuando los médicos le habían dicho que podía ver a sus hijos Dimitry no tuvo el valor para hacerlo solo, no cuando Satarah aún no había despertado, necesitaba que que ambos hicieran eso juntos. Sino lo sentiría como una traición.
Ahora estaba tan ansios