17. Ti amo
Su mundo se había detenido con aquella mirada que Gian le estaba dando, a penas podía contener la eufórica emoción que la abordaba.
—De lo que siento por ti, Gattina. Eso no ha cambiado, nada lo ha hecho, lo cierto es que se han intensificado —Gian continuó hablando con la voz enronquecida y letalmente suave necesitando que ella conociera tu corazón de una vez por todas—. Obviamente no lo notaste,
porque todos los chicos de la escuela te seguían a donde quiera que fueses, incluso aunque yo fuer