153. No volverás a irte ¿Verdad?
Tarah besó sus mejillas y su frente haciendo que Ava sonriera. Por un momento se quedó perpleja notando que la forma en la que Ava sonreía era la misma que la de su padre, acababa de darse cuenta en lo único que se parecía a Dimitry. Cosa que no sería demasiado evidente para los demás ya que él no sonreía amenudo.
—Te lo juro, pequeñita. Estoy orgullosa de ti, pero debes tomártelo con calma hasta que estés completamente sana. ¿Lo prometes?
Ella enseguida asintió contenta.
—Lo prometo, mamá.
Cada