152. ¿Estás orgullosa de mí?
—Dim, espera.
Dimitry se separó por un momento de sus labios sin soltarla, mirándola a los ojos con una mezcla de deseo y amor que ponía su corazón al límite. Para ella fue un sacrificio dejar de besarlo, mucho más ahora después de que se habían confesado la verdad que debió haberse sabido años antes.
—Joder, te extrañé, Malyshka.
Él besó su cuello acostándola sobre la cama y Tarah sintió que su piel se erizaba por el roce de sus labios. Si no lo detenía en ese mismo momento las cosas se saldrí