131. Nuestra niña
Satarah no podía apartar la mirada de Dimitry completamente sorprendida de que él que era el hombre más impasible, que a veces se mostraba frío y distante estuviera ahora mismo actuando de aquella manera.
Sus brazos estaban firmemente cruzados sobre su pecho mientras observaba cada cosa que su obstetra hacía con ella. De vez en cuando miraba su rostro como si no pudiera creer que era ella la que estuviera allí, entonces la inseguridad de vez en cuando la golpeaba preguntándose si quizá él estarí