124. Desesperación
Cuando se levantó las piernas le temblaban viendo como las llamas consumían lo que más amaba.
La desesperación, el dolor, se convirtieron en una sed de venganza asesina.
Ese hombre se alejaba como si no hubiera destrozado su vida, como si nada al haberse regocijado de su dolor.
Pero Satarah lo siguió en un taxi que tomó y cuando él se bajó, sin la presencia de su guardaespaldas.
El arma de Deyan pesaba en su mano mientras se acercaba a él.
Quizás no tendría una venganza gloriosa, pero sí iba a v