116. Urgencia
Su lengua exploraba su boca con exigencia implacable, saboreándola profundamente mientras sus manos grandes recorrían su cuerpo con autoridad.
—Zi... ¿Cómo puedes desearme después de todo lo que te hice? —susurró Vasilisa en sus labios con los ojos aún humedecidos.
—Desde la primera vez que te vi, supe que eres la mujer que voy a amar para siempre, mi obsesión, mi necesidad, Moya koroleva, pero no creas que no voy a hacerte pagar por todos estos años privándome de tus labios, de tu cuerpo... y