115. La verdad final
Un sollozo más fuerte escapó de su garganta.
—Yo... tenía miedo —susurró finalmente con la voz quebrada—. De este mundo, admito que también me dejé llevar por los prejuicios, siempre quise ser la hija perfecta que mi madre tanto pedía, me crié en un mundo donde la mafia y la violencia no tenían cabida en mi vida, pero justamente me di cuenta que todos mis esfuerzo siempre fueron en vano y que las personas egoístas como ella no cambian nunca su pensamiento. Que estaba destruyéndome a mí misma par