Samara se mira al espejo, comprobando que su vestido estuviera bien. La hora de la fiesta había llegado, Lucca se había ido para saber si todo estaba listo con el chofer, hoy no conducirían ninguno de los dos.
Al levantar la mirada, se encuentra con el hombre recargado sobre el umbral, mirándola. Samara tenía que admitir que en su ropa deportiva se veía sensual, pero dentro de un traje, las cosas se ponían de otra manera.
—Estás hermosa —le dice él mientras mantiene los brazos cruzados, sin at