Después de la tormenta, llegó la calma. Lucca y Samara despertaron una mañana que no prometía solo un nuevo día, sino una nueva oportunidad. La oscuridad que había oscurecido sus vidas en las últimas semanas aún persistía en las sombras del pasado, pero ahora parecía más lejana, como una nube que se disipa lentamente ante la luz de un sol renovado.
Ambos sabían que el camino hacia la reconstrucción no sería sencillo, que las heridas profundas no se cerraban de la noche a la mañana, y que la con