Si había algo que podía coronar a la noche como una completa mierda, era la presencia de Zyan allí. Aún no sabía cómo diablos había dado con el lugar exacto en donde estaría esa noche, pero estaba segura de que en algún momento tenía que resolver toda la mierda junta.
Estaba claro que sus nervios estaban disparados, pero no le demostraría todo lo que causaba, ya demasiado había tenido que pasar para que él se diera el lujo de burlarse.
—Por favor, habla conmigo —le dice él mientras se acerca—.