Aun frente a la amenaza, Sara no se intimidó. En ese momento, tenía plena conciencia de que, si no hubiera sido por ella, Renato quizá no habría tenido ninguna oportunidad. Cuando llegó a la hacienda, todos habían quedado en estado de shock, sin reacción, sin saber qué hacer.
—Puedes pensar lo que quieras —dijo, manteniendo la voz firme—, pero que te quede claro algo: si ahora está en un quirófano, con la oportunidad de luchar por su vida, es porque yo logré traerlo hasta aquí a tiempo.
Lorena