En la sala de urgencias, el médico de guardia examinaba a Renato, que permanecía inconsciente sobre la camilla.
—Ha perdido mucha sangre —dijo, analizándolo. —Una de las balas perforó una vena importante de la pierna. Necesitamos realizar una cirugía de emergencia para retirar la bala —informó el médico.
—¡Llévenlo al quirófano ahora mismo! —ordenó el otro médico.
Mientras Renato era llevado a la sala de cirugía, Sara permanecía en la recepción, esperando noticias de él.
—Usted también parece h