Sin apartar la mirada de él, respondió con calma.
—Tienes razón. Este no es el momento para que conversemos.
Renato no se movió.
—Sara…
—Renato. —Lo interrumpió, con la voz aún calmada, pero lo suficientemente firme como para no dejar espacio a más conversación. —Acabo de tener un hijo. Estoy agotada. —Hizo una pausa, mirando la cuna.—Ahora no.
—Sé que estás cansada, pero hay cosas que necesitan ser dichas.
—Y lo serán. —Volvió a mirarlo. —Pero no hoy.
Él abrió la boca para responder, pero algo