Hubo un pequeño silencio al otro lado de la línea. Sara pensó que Renato estaba evaluando si ella había escuchado la voz de la mujer o no. Sin embargo, lo ignoró, fingiendo que nada había pasado.
—¿Sara? —dijo él después de unos segundos.
—Hola. —Intentó que su voz no fallara.
—Tengo que colgar ahora. Pero, como dije, voy a hacer todo lo posible por volver lo antes posible.
—No te preocupes. —Se secó la lágrima que ya insistía en caer.
—De todas formas, voy a dejar a mi chofer a tu disposición,