Théo se dio cuenta de que la mujer no estaba de buen humor; sin embargo, él tampoco lo estaba. No obstante, sabía que las cosas solo podrían empeorar de ahí en adelante.
—Está bien, entendí lo que pasó, Maia, no necesitas decir nada más, no te preocupes, encontraré una solución para esto.
Ella lo miró de soslayo, pero sin dejar que él lo notase.
—Voy a llamar y pedir la cena en la habitación. Calmaremos los ánimos hoy; mañana será otro día y veremos qué sucederá.
Ella volvió a mover el celular,