Alejandra no esperaba encontrarse con Iván tan pronto.
Habían pasado apenas dos días desde aquel mensaje breve y correcto, y aunque no lo había pensado demasiado, tampoco lo había olvidado. No porque significara algo importante, sino porque había sido… distinto. Ligero. Sin peso.
Estaba saliendo de una pequeña librería cuando lo vio.
—Alejandra.
Se detuvo en seco y giró la cabeza. Iván estaba de pie a unos metros, con una sonrisa tranquila, sin sorpresa exagerada, como si el encuentro fuera una