El departamento amaneció en silencio.
Pero no era un silencio cualquiera.
Era uno definitivo.
Uno que no pedía conversación.
No pedía explicación.
Solo… aceptación.
Alejandra fue la primera en levantarse.
No porque hubiera dormido bien.
Sino porque ya no tenía sentido quedarse en la cama.
Había tomado una decisión.
Y esta vez…
no iba a aplazarla.
Se movió con calma.
Sin prisa.
Sin hacer ruido.
Como si no quisiera romper algo que ya estaba roto.
Abrió el armario.
Y por primera vez…
no miró lo qu