El silencio del departamento al amanecer ya no le resultaba extraño a Alejandra.
Lo que le resultaba extraño era no sentirse mal por ello.
Se levantó temprano, mucho antes de que el despertador sonara. No había dormido profundamente, pero tampoco se había quedado dando vueltas en la cama como otras veces. Su mente estaba clara. Demasiado.
Preparó café y se sentó en la mesa de la cocina con la taza entre las manos, observando cómo el vapor se elevaba lentamente. Pensó en todo lo que había cambia