El informe de Marcos llegó esa noche al hospital.
Valentina lo leyó en la silla junto a la cama de Dante, con la luz apagada y solo el monitor iluminando la habitación con ese verde específico que ya empezaba a resultarle familiar. Tres nombres. Tres líderes del bajo mundo que en las últimas cuarenta y ocho horas habían tenido conversaciones que Marcos calificaba de inquietantes sobre la cadena de mando de la organización.
El problema no era que cuestionaran a Valentina. El problema era que cue