Mundo ficciónIniciar sesiónDante cerró la carpeta antes de hablar. Hacía sólo veinticuatro horas había estado mirándola dormir en su cama, abrumado por la cercanía de Isabel en Milán, pero ahora el peligro requería toda su frialdad. Valentina lo miraba desde el sillón del despacho de la mansión con esa atención suya que no necesitaba preguntas — esperaba, y él lo sabía, y los dos sabía







