El lobby del piso veinticuatro olía a café caro y reuniones que no terminaban bien para todo el mundo.
Valentina entró detrás de Dante y lo sintió de inmediato — ese peso específico que él generaba en cualquier espacio corporativo, esa deferencia automática que hacía que la gente bajara la voz cuando pasaba. Lo había notado desde la primera vez que entró a Ferreira Group. Lo que había cambiado era que ahora parte de esa deferencia también la incluía a ella. Los empleados del lobby los miraron p