La sala de reuniones del piso veinticuatro de Ferreira Group tenía una vista que cualquier cliente interpretaba como poder, y Dante la usaba exactamente para eso — para que la gente que se sentara del otro lado de la mesa entendiera, antes de que alguien hablara, en qué posición estaban.
Rossini llevaba cuarenta minutos intentando renegociar un contrato que no tenía margen para ser renegociado. Era un hombre de cincuenta años con buenos abogados y mala lectura de la situación, y cada vez que ab