El lunes, Valentina fue a Ferreira Group con escolta completa y protocolo de ruta alternativa, exactamente como Dante había pedido.
No lo discutió.
No porque hubiera dejado de tener razón en lo del sábado, sino porque la conversación del sábado había abierto algo entre los dos que todavía no terminaba de cerrarse del todo, una tensión nueva que no era la tensión del deseo ni la del conflicto emocional sino algo más parecido a la incomodidad de dos personas que descubren que todavía tienen maner