Las palabras del hombre resonaron en la mente de Victoria como un eco escalofriante. La idea de casarse con él y formar una familia era una pesadilla hecha realidad. Pero sabía que, por el bien del médico y por su propia seguridad, no podía rechazar la propuesta de manera impulsiva.
Por un momento, el silencio llenó el aire, mientras Victoria luchaba por contener la oleada de emociones que la invadían. Finalmente, levantó la mirada hacia el hombre, encontrándose con sus ojos fríos y despiadados