Veintitrés años después
“El amor es el veneno más letal que puedes tragar, y también la única cura que puede salvarte.”
Soy Amara, y todavía siento el eco de aquel amor que me destruyó.
Amé tanto, tan ciegamente, que me perdí a mí misma en el reflejo de un solo hombre.
Quizás fue mi karma, mi castigo por amar a quien nunca me quiso, y por despreciar el amor del único hombre que alguna vez me amó con el alma.
***
Había pasado un año desde que Amara dejó plantado al gran magnate Liam Mayer en el altar.
La noticia recorrió el mundo como un incendio: periódicos, programas de farándula, redes sociales.
Todos hablaban de la boda del siglo convertida en una humillación pública.
La prensa lo llamó “la traición imperdonable”, y dijeron que el poderoso Mayer juró odiarla hasta su último aliento.
Pero Amara no se arrepintió. En ese entonces creía que el amor lo podía todo, y ella lo apostó todo por Ronald Rezza —el hombre que le había prometido el cielo con palabras dulces y miradas que parecían