Cuando Leslie finalmente salió del lugar y se dirigió a su auto, el mundo parecía girar más rápido de lo que podía soportar.
La adrenalina y el miedo se mezclaban en su pecho, provocándole un nudo en la garganta y un temblor que le recorría cada extremidad.
Condujo sin rumbo fijo, el motor rugiendo mientras la carretera se extendía ante ella como una vía interminable hacia un destino incierto. Las luces de los postes parpadeaban como sombras que la miraban, recordándole cada acción que había tom