Amara sintió cómo la rabia hervía dentro de ella justo en el momento en que él volvió a insultarla.
No lo pensó dos veces. Con una mezcla de indignación, orgullo herido y dolor acumulado, lanzó un golpe certero, directo, un golpe que él jamás vio venir.
Liam se dobló en dos, soltando un gruñido ahogado mientras caía al suelo, retorciéndose.
Ella respiraba agitada, con el corazón, golpeándole el pecho como un tambor. Jamás habría imaginado usar la fuerza contra él, pero la humillación había sido