Sídney y Travis salieron de la casa casi sin aliento, con el pánico reflejado en el rostro.
—¡Tengo que impedir que cometa esa locura! —gritó Sídney, con la voz quebrada—. Glory está actuando como una impulsiva, no está pensando. ¡Ella nunca haría daño a su bebé, Travis! Pero está tan deprimida… tan desesperada…
Travis tomó las llaves con manos temblorosas, intentando mantener la calma que su esposa había perdido.
—Tranquila, amor. Sé en dónde está. Vamos a encontrarla antes de que haga algo de