Capítulo: Demanda de paternidad.
—¡Excelente karma! —exclamó Sídney con una mezcla de satisfacción y veneno en la voz.
El médico la miró, desconcertado.
—¿Disculpe? —titubeó.
—Escúcheme bien —replicó ella, clavándole la mirada—. Para el tratamiento de ese hombre quiero que le recete solamente terapia de choque. ¿Me entiende? Nada de soluciones suaves, nada de rodeos. Solo la terapia de choque.
El doctor se aclaró la garganta, incómodo, y asintió con cautela. Sídney le extendió una tarjeta con pulso firme y una sonrisa fría que